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EN BUSCA
DEL SANTO GRIAL
Por
Nahuel Soriano
“Todo
esta dispuesto para la búsqueda del Santo Grial, a la que se entregaron
los caballeros de la Mesa Redonda, pero sobre todo Galahad, Perceval y
Bors. Tratándose de un vaso sagrado, el Grial tiene fuertes conexiones
con la mitología celta y con el vaso hermético y
la piedra de los alquimistas. Ya aparezca descrito como copa, como
piedra o como joya, el Grial ha sido siempre un símbolo de la totalidad
espiritual que conduce a la unión con la divinidad, constituye el
objetivo de los buscadores de la verdad en todos los países y en todos
los tiempos, se trata de un símbolo que pertenece a las regiones
inexploradas del alma”
John Matthews
Pocos
objetos han sido fuente de leyendas como lo es el caso del Santo Grial,
movilizador no solo de aspectos religiosos, sino de fuerzas internas
capaces de cambiar al mundo.
Aunque
esta última aseveración pueda parecer fantástica me propongo a lo largo
del presente
artículo demostrarlo, y a ello nos abocamos.
Si bien no
existe una imagen definida del Grial, esta leyenda surgida en la Edad
Media a movilizado fuerzas evolutivas importantes, convirtiéndose en “fanal”
de la cristiandad, aunque como todo lo cristiano está inmerso en una
simbología pagana; decía, entonces, que no se conoce una forma definida
para el Grial, y ni siquiera se tiene certeza de una existencia real,
encontrándose las primeras referencias escritas en documentos del siglo
XII, y que lo representan como una copa, un plato o una joya.
JOSE
DE ARIMATEA
En
una primera referencia, podemos decir que José de Arimatea, el rico
hebreo, dueño de la gruta donde depositan el cuerpo de Jesús el cristo,
y que con sus influencias políticas
logra que se le entregase el cuerpo para ser enterrado, sería quien habría
sido el primer poseedor del cáliz, que se utilizó en la última cena.
Arimatea
fue culpado por la desaparición del cuerpo de Jesús, y condenado a prisión
en donde rodeado de una luz celestial se le aparece el Maestro, y es
instruido en los misterios de la Misa, a la vez que le es confiada la
custodia del Grial, con el cual, según cuenta la tradición, mientras
preparaba el cuerpo para la sepultura recoge la sangre vertida por las
heridas.
Estando
en prisión, y tras la aparición de Jesús, José de Arimatea se mantiene
con vida gracias a una paloma que todos los días le deja una ostia
en el cáliz. En el año 70 aproximadamente José de Arimatea queda
en libertad, y decide, junto a unos seguidores, su hermana y el esposo de
ésta, Bron, marcharse de Palestina. Ya en el exilio construye lo que se
llama la Primera Mesa del Cáliz Sagrado, en representación de la
mesa de la última cena, con doce asientos y un decimotercero asiento
llamado “asiento peligroso”, el cual correspondería al lugar
de Judas, y quien se sentase en él sería devorado por este asiento
siniestro El lugar del maestro Jesús, es ocupado por un pez,
representando a su vez la era de Piscis.
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